Impacto del Cáncer en la familia

Familia dosLa reciente noticia de la enfermedad de cáncer de mama diagnosticada a la conductora de televisión, Javiera Suárez, pone nuevamente en el tapete la importancia de hablar de este tema.

En la actualidad existen diagnosticados más de 100 tipos de cáncer y gracias a los avances de la medicina, hoy un gran número de personas se cura de esta enfermedad. No obstante, hay que tener presente que el tratamiento del cáncer no se limita a la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia u hormonoterapia. Los aspectos sicológicos y sociales que conlleva la enfermedad son tenidos en cuenta cada vez más, dado a que un diagnóstico de cáncer trasciende más allá de la problemática médica, afectando las relaciones familiares y sociales del paciente. Cuando una persona tiene cáncer, toda la familia y entorno cercano sufre la enfermedad.

No es fácil escuchar y aceptar un diagnóstico de cáncer. Se presenta desconcierto, alta ansiedad, incertidumbre sobre el futuro. Existe un alto impacto a nivel familiar, ya que se trata de una crisis no esperable que irrumpe la vida actual y los planes futuros del “ahora” paciente y de sus cercanos. Esto, porque se ingresa raudamente a un mundo deFoto investigadorasconocido, con códigos médicos difíciles de comprender, ante los cuales hay que familiarizarse para introducirse y conocer rápidamente en qué consiste la enfermedad y el proceso.

En este escenario, los miembros de la familia -esposos, padres, hijos, hermanos, etcétera-, intentan centrar sus esfuerzos en continuar con la vida cotidiana y realizar sus funciones normalmente, con tal de mantener el equilibrio. En otros casos nace el papel de cuidador, que en la mayoría de estos es asumido por un familiar cercano. Pero también sucede que ante tal escenario estresante, la enfermedad conlleva la desarticulación y disfuncionalidad familiar debido a la escasa capacidad de afrontamiento, vale decir, de aceptar y sobreponerse emocionalmente al factor estresante y rearmarse en el papel desempeñado al interior de la familia, en función de vencer el desafío.

En ambos casos se hace imprescindible que las políticas públicas de salud incorporen dentro de sus sistemas de atención un acompañamiento profesional integral, de carácter bio-sico-social  para pacientes y sus familias, que permita la contención, educación y acompañamiento del proceso, en miras a la mejora de su calidad de vida, y,  generar y potenciar mayores espacios para la prevención desde edades tempranas.

Mg. Evelyn Reyes Sánchez, Trabajadora Social. Docente investigadora Trabajo Social, Universidad Autónoma de Chile.

 

La culpa de ser un león

foto ZoológicoDetrás del incidente protagonizado por Franco Ferrada joven que, como todos sabemos, entró desnudo a la jaula de los leones en el Zoológico Metropolitano de Santiago el pasado sábado, se ha descubierto también una difícil historia familiar de abandono y vulnerabilidad. El hecho que su madre haya fallecido cuando él contaba con tan solo 11 años, que su padre sea alcohólico incapaz de responsabilizarse por sus hijos y que haya tenido que ser internado en un centro del SENAME, junto con sus ocho hermanos, indica la difícil trayectoria de vida por la que este joven ha atravesado.

De manera complementaria se infiere, a partir de la carta escrita por Franco, que algún problema de salud mental padecía, posiblemente esquizofrenia, la cual seguramente se había desencadenado de forma reciente, pues las personas que lo conocían de cerca, avalaban el hecho de que “era un joven normal”, con planes y proyectos como cualquier otro trabajador a su edad.

No obstante, lo terrible del caso, lo verdaderamente espeluznante ha sido leer los comentarios que los lectores de noticias de internet han dejado. Definitivamente la discusión se polarizó entre quienes consideran que el joven debería haber muerto en favor de los leones, mientras que otros empatizan con la situación de Franco y no lo responsabilizan directamente de la muerte de los felinos, pues se comprende que el joven no se encontraba en un estado “normal”.

De  esta manera, ¿quién tiene la culpa en este lamentable episodio?, pareciera ser este el centro de la discusión de los internauFoto Claudio Vásquez Wiedemantas en torno a este hecho. Sin lugar a dudas, los animales no tienen ninguna: solo siguieron sus instintos felinos. Franco tampoco: su situación mental lo enajena de cualquier responsabilidad. Posiblemente, esta situación amerite a una revisión de los protocolos de seguridad por parte del recinto capitalino, pues no debería ser tan sencillo meterse dentro de la jaula de ningún animal.

Finalmente, no debería dejarnos indiferentes el hecho de la vunerabilidad en la que se ven expuestos muchos niños en nuestro país, que crecen sin el afecto y compromiso de sus núcleos íntimos (por la razón que sea), siendo internados en centros para menores del SENAME como última alternativa.

Lamentablemente, parte importante de nuestra sociedad se ha tornado altamente insensible al dolor ajeno, siendo incapaz de empatizar con la historia de Franco. Si no somos capaces de mirarnos al espejo y rescatar la humanidad que existe en todos nosotros, estaremos lejos de construir una sociedad cohesionada, que supere sus polaridades de clase, políticas, ideológicas, etc. y nos reconozcamos como ciudadanos de este país, pudiendo convivir en armonía por un futuro mejor para todos.

 Claudio Vásquez Wiedeman, Sociólogo. Centro de Estudios y Gestión Social del Maule, Universidad Autónoma de Chile.