Migración extranjera y capital humano estatal: el nuevo desafío político en Chile

shutterstock_612643388La reciente noticia sobre un brote de lepra en Chile, generó una polémica en las redes sociales en torno al papel de la población extranjera en la vida cotidiana del país. El hecho que la ministra de salud haya aclarado (http://www.latercera.com/noticia/lepra-chile-salud-confirma-casos-no-solo-corresponden-inmigrantes/) que los casos identificados no correspondan solo a extranjeros, no ha despejado las suspicacias que despiertan los migrantes latinoamericanos y caribeños en parte de la opinión ciudadana del país.

Lo que llama la atención de esta desconfianza hacia los inmigrantes, es que esta conducta no coincide con la historia social y cultural del país. Si exceptuamos el relevante período prehispano y colonial de Chile, la migración extranjera fue un fenómeno habitual en el país desde el siglo XIX. Personas provenientes de Hispanoamérica, Europa y Asia llegaron a estas tierras desde la independencia, hasta años posteriores a la segunda guerra mundial. Si pensamos en el aporte cultural generado por esta migración al país, nos encontramos con una diversidad de hechos ligados tanto a la política, la educación y la economía. Conocido es el papel del debate generado entre el venezolano Andrés Bello y el argentino Domingo Faustino Sarmiento en torno a la política educacional que se debía generar en Chile. Otros extranjeros cumplieron un papel fundamental en la misma independencia del país (José de San Martín, Manuel Blanco Encalada, Thomas Alexander Cochrane). Posteriormente, población inglesa, francesa, española, alemana y asiática arribaron al territorio, realizando su aporte cultural a las distintas dimensiones del estilo de vida nacional.

No obstante, desde el fin de la Guerra Fría y el proceso de globalización, se han generado nuevos desafíos políticos a Chile, como a los demás estados nacionales. La primera de ellas tiene que ver con la misma idea de “nacionalidad”. Con la tercera revolución industrial y el fin del mundo bipolar, nos encontramos con un escenario global donde el flujo de mercancías va acompañado a un movimiento equivalente de personas. El problema del “Estado fallido” en distintas latitudes, se convierte en una importante fuerza motriz para que diversas colectividades sean desplazadas de sus territorios originales, migrando a países con mejores oportunidades para existir. A esto se le suma el conflicto internacional generado entre los estados metropolitanos y entidades políticas no occidentales, fenómeno que Samuel Huntington conceptuó en su momento como “Choque de civilizaciones”. Independiente de la opinión que nos merezca esta idea, la diversidad de conflictos que se generan en el mundo por religión, etnicidad o cultura, ha despertado el temor de los ciudadanos de Occidente porque su estilo de vida sea amenazado.

En el caso de Chile, nos atrevemos a pensar que la actual migración Jaime González 1extranjera constituye un falso problema. La historia cultural del país nos informa que el flujo de personas de otras naciones y continentes al territorio nacional ha significado históricamente más un aporte que una dificultad. Sin embargo, no podemos ignorar el nuevo escenario de convulsión internacional, generado por la crisis del Estado nación y del cambio de la matriz productiva de la economía mundial. Por lo mismo, resulta necesario considerar los aciertos políticos del pasado y contemplar los cambios necesarios que nos exige el presente.

 Pensando en base a los aciertos pasados y las exigencias presentes de Chile ¿cuál es el actual desafío político que debe abordar el país? Consideramos que la respuesta se encuentra en un capital humano idóneo que, desde la estructura administrativa y gerencial del Estado, genere las políticas públicas adecuadas para la gestión de personas dentro del territorio nacional. Profundizaremos más en el argumento, contemplando el pasado y el presente de Chile. Durante el siglo XIX, el Estado chileno surgió y se desarrolló en un contexto de diversidad cultural. El pasado prehispano y colonial del país dejó como herencia una diversidad de lenguas, creencias y culturas a lo largo y ancho de Chile. Sin embargo, el proyecto político nacional prescribió la formación de una colectividad cultural homogénea. Este hecho llevó a que el Estado chileno implementara una serie de políticas encauzadas en esa línea, en el terreno educacional y militar, que lograron cristalizar sólidamente en los primeros tres lustros del siglo XX. Independiente de la valoración que podamos hacer a esta acción política, el hecho es que la diversidad lingüística y cultural del país al momento de la independencia, más la migración extranjera ya mencionada, no implicó una dificultad insalvable para la construcción de país.

En la actualidad, Chile enfrenta un escenario económico y político diferente al pasado. Sin embargo, el siglo anterior proporciona herramientas útiles para abordar el desafío de la interculturalidad presente. En este sentido, sabemos de países como México, que enfrentaron este fenómeno a través de un equipo de expertos en antropología. Estos profesionales, diseñaron e implementaron políticas públicas, que permitieron la construcción de nación en esa comunidad política. Si bien la problemática mexicana presentó orígenes diferentes, y sus políticas se implementaron en la pasada centuria, el desafío que enfrentaron presenta elementos semejantes con la actualidad. Este caso nos podría servir de ejemplo sobre el tipo de capital humano que deberá necesitar el Estado chileno en el presente y en el futuro.

Hoy en día, en que se discute sólidamente sobre el papel de la interculturalidad, el Estado debe disponer de la preparación suficiente para diseñar y gestionar políticas de diversidad cultural. Para ello, nuestras universidades deberán generar los ajustes curriculares necesarios para formar este personal idóneo. La actual problemática indígena en Chile, da cuenta de las dificultades que se han generado en este terreno, por la falta de un personal adecuado para establecer el diálogo entre culturas y la formación de políticas públicas hacia estas colectividades. Solo la formación de un capital humano idóneo, fundado en el terreno de las ciencias sociales, más la voluntad política para ello, podrá alejar de Chile los serios conflictos políticos que está acarreando este hecho en otras latitudes del mundo.

Jaime A. González G., Investigador CEGES, Universidad Autónoma de Chile.

Nueva reforma al sistema de pensiones en Chile

shutterstock_371388550En consideración que el gobierno anunció el ingreso al Congreso Nacional de un nuevo proyecto de ley de reforma al Sistema de Pensiones en Chile. Es necesario recordar que el actual sistema prometía en su origen (Decreto Ley 3.500 de 1980) una tasa de reemplazo del 70%, en consideración de ciertos supuestos a mencionar; una cotización continua durante la vida laboral (40 años), una edad de jubilación de 65 años los hombres y 60 años las mujeres, y expectativas de vida que no superaban los 70 años.   Todos estos supuestos evidenciaron en el tiempo ser muy alejados de la realidad.  Se observa que el sistema presenta muchos períodos sin el aporte individual debido, con gran intermitencia y variabilidad en los montos enterados al fondo de capitalización individual.  Hay una incorporación tardía de la personas al sistema previsional, ya sea por la demora en encontrar en puesto de trabajo o por realizar inicialmente un trabajo de manera informal, lo que no revierte la obligatoriedad del aporte previsional.  Finalmente, las expectativas de vida han aumentado notablemente en Chile, estimándose  actualmente una esperanza de vida de 84 años para las mujeres y de 80 años para los hombres.  Todo esto ha llevado a que el sistema de pensiones no haya cumplido su promesa inicial de 70% de tasa de reemplazo, evidenciando, en promedio, una tasa menor al 40%.

Guillermo Riquelme2No obstante las mejoras incorporadas en el 2008 con la Ley N° 20.255 que reformó en forma sustantiva el sistema de pensiones, en particular, con la creación de la pensión mínima básica garantizada por el Estado, el sistema sigue estando en crisis por las bajas pensiones otorgadas a la gran mayoría de los jubilados, las que no superan, en promedio,  los $212.000 mensuales, muy por debajo del salario mínimo en Chile, que a partir del 1 de julio de este año alcanzó los $270.000. Además, existe un creciente rechazo por parte de la ciudadanía a la administración privada de los fondos de pensiones, endosándosele la culpabilidad de las bajas jubilaciones al enriquecimiento del empresariado, demandando por ello a que el Estado se haga cargo del sistema. De hecho nace en el año 2013 el movimiento ciudadano denominado “No + AFP”  que promueve un sistema de pensiones de reparto solidario, tripartito y administrado por el Estado.    No obstante, el sistema de reparto rápidamente fue descartado por el gobierno, ya que el número de personas activas en Chile, que deberían sostener este sistema de reparto, está cayendo fuertemente. Por el contrario, se estima que en un plazo de entre 20 a 30 años, la población pasiva superaría a la población activa. “Mientras en 2010 en Chile había casi 5 personas en edad activa (15 a 59 años) por cada persona de 60 años o más, esta relación bajará a 1,8 en el año 2050. Esta tendencia, unida al permanente aumento en la esperanza de vida al nacer –que actualmente se encuentra en 81,6 años para las mujeres y 76,5 años para hombres-, ha hecho de Chile un país que envejece aceleradamente”. Por lo que queda solamente la posibilidad de mejorar el actual sistema, generando una mixtura de aporte de cotización entre Estado, Afiliado y Empleador, además de fortalecer el pilar solidario.

Dr. Guillermo Riquelme Silva, Economista e Investigador del Centro de Estudios y Gestión Social (CEGES). U. Autónoma de Chile en Talca.

 

Vencer la fuerza de las creencias

Por mucho tiempo hemos estado habituados a los llamados triunfos morales, esa condición que nos habla del “casi”. Casi fuimos campeones, casi ganamos el partido, pero nunca un logro real, contundente y absoluto.

Estas experiencias llevadas al fútbol siempre fueron confirmando que el triunfo es sólo para algunos, aquellos bien dotados, mejor preparados o con alguna suerte de protección de algún ángel o divinidad. Pero de un tiempo a esta parte parece ser que lograr lo imposible es posible. Que la voluntad, la perseverancia, la disciplina y, sobre todo, la constancia a toda prueba, son sin duda la llave del éxito.

No sólo en el fútbol, sino en cualquier campo de actividad que deseemos emprender, el triunfo no es la suerte, no es la protección de alguna divinidad o del amuleto, es algo más simple que eso. Es la convicción más absoluta de que yo puedo, de que nosotros podemos, independiente de cualquier condición.

Nos pone frente a la inevitable confrontación de nuestras creencias que se transforman en habitantes permanentes de nuestro hogar interior y que nos dicen una y otra vez que para ser exitoso hay que tener ciertas condiciones, como si acaso ya no las tuviéramos. El triunfo de esta selección frente a equipos y rivales extraordinarios nos muestra que nada es imposible y que el único enemigo que nos tiene cautivo es lo que finalmente creemos de nosotros mismos, fantasma que ronda alrededor nuestro.

Victor Cabrera - Psicologia

El triunfo de este equipo no sólo muestra sus cualidades individuales de cada integrante, sino que también una férrea unión y convicción colectiva de que todo es posible, de que nada nos va a vencer, como si ello fuera un mantra que da fuerza, ímpetu y, sobre todo, una irrefrenable valentía de ser.

Vamos Chile que se puede, esa es la consigna.

Magíster Víctor Cabrera, docente Clínica Psicológica. U. Autónoma de Chile, Santiago.

El Ahorro Previsional Voluntario

El Ahorro Previsional Voluntario (APV), teóricamente, es una alternativa de ahorro para todo tipo de persona que genera ingresos, ya sea en forma dependiente (con empleador) o independiente (sin empleador). Es denominado “Previsional y Voluntario” porque, por un lado, la administración del ahorro está asociada a alguna institución previsional, principalmente las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), aunque también gestionan este tipo de ahorros las compañías de seguros y administradoras de fondos mutuos (entre otras instituciones financieras)  y, por otro, es voluntario debido a que no corresponde a una exigencia legal previsional, sino más bien a un nuevo instrumento de ahorro personal disponible en el mercado financiero.

Sin embargo, no debemos perder de vista que el APV fue creado finalmente para mejorar las pensiones de los jubilados en Chile, dado el bajo nivel de pensiones que evidencia el actual sistema de AFP. Por lo que también se asocia a una política pública que, por un lado, incentiva el incremento del ahorro previsional y, por otro, desincentiva al retiro de los fondos ahorrados voluntariamente. Para tal efecto, la autoridad ha dispuesto de dos modalidades tributarias: a) Pagar los impuestos correspondientes a su renta imponible tributaria aun cuando exista APV y b) No pagar los impuestos al hacer el ahorro en el APV.

En el primer caso, el contribuyente tiene el beneficio de no tributar por este ahorro al momento de retirar los fondos, sólo lo hará por la eventual rentabilidad obtenida. Además, tiene un beneficio adicional de un bono fiscal equivalente al 15% del APV.  En cambio, para el segundo caso, el contribuyente puede rebajar inmediatamente de su base imponible tributaria el monto ahorrado en el APV, sin embargo, al momento de retirar los fondos deberá pagar los impuestos correspondientes. Con esto queda muy claro que se genera un beneficio tributario sólo en el caso que el ahorro voluntario se destine finalmente para aumentar la jubilación, en caso contrario, si los fondos se retiran para otros usos se deberá pagar de una y otra forma los impuestos respectivos.

Si bien es valorable contar con una nueva opción de ahorro y adicionalmente un incentivo tributario, es paradójico que, a pesar de ser parte de una política pública, el APV sea realmente significativo sólo para la población de mayores ingresos del país, ya que son ellos finalmente quienes tienen la opción de realizar un importante ahorro previsional voluntario y además pueden hacer efectiva la rebaja tributaria a su elevada base imponible.

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Muy por el contrario, para la población de menores ingresos, con remuneraciones imponibles por debajo de los $600.000 (57% de los trabajadores que imponen en el país, según la Superintendencia de Pensiones al 31 de marzo de 2017), el ahorro voluntario, evidentemente, no es una posibilidad. Y aunque hicieran el esfuerzo de ahorrar voluntariamente, tampoco se podría hacer efectiva la rebaja tributaria, ya que para ello se requiere estar en un tramo de renta que este afecto al impuesto único de primera categoría, lo que actualmente implica tener una renta imponible por sobre los $624.000.

Dr. Guillermo Riquelme Silva, Economista e Investigador del Centro de Estudios y Gestión Social  (CEGES). U. Autónoma de Chile – Talca

El liderazgo no tiene género

Sin ser feminista, creo en la pluralidad y diversidad, más allá de la igualdad jurídica homogeneizante que no rescata aquella riqueza de lo múltiple y excepcional. Por lo mismo, veo con horror como, últimamente, los esfuerzos de las sufragistas (1935-1949) por encontrar su propia zona política de demanda y responsabilidad constitucional en este país, aún enfrentan subyugación y retardo.

Si bien, el fenómeno es global, en Chile las lideresas políticas tienen baja representación como votantes y en puestos de alta dirección, tanto de la administración pública, como del sector privado o la academia. Sin con eso querer tocar, siquiera, el tema de las remuneraciones.

Lejos están de conseguir paridad en el poder legislativo, alcanzando un exiguo casi 16%, mientras que en la zona municipal menos del 13% logran alcaldías y cerca del 25% concejalías, lo que podría mejorar con la Reforma al Sistema Electoral y cuotas de género.

Esto es pernicioso pues minimiza el potencial de las lideresas para aportar, efectivamente, al desarrollo del país, mediante un ampliado ejercicio de gobernanzas asentadas en Políticas de Reconocimiento, que por su ausencia han dado paso a discursos, acciones y arquetipos que agravian su realidad de mujeres. Si bien, existen esfuerzos como “el llamado a la paridad y equidad total de aquí a 2030”, citado en el encuentro “Mujeres y Poder: Construyendo un Mundo Diferente- 2015“, sobre acuerdos de la Cuarta Conferencia Mundial Beijing, China – 1995, la tarea aún es ardua.

Talca-Director Trabajo Social- Víctor Yañez Pereira (web)

Quizá, debamos recuperar ese poder revalorando lo micro-social, cotidiano y territorial, donde las organizaciones vivas y sus redes de cooperación son promovidas por el pensamiento, la voluntad y el juicio femenino. Donde la política elitista no llega, pero el poder de las lideresas se deja sentir intensamente, en sus firmes convicciones por construir barrialidades más seguras, solidarias y comprometidas, distribuyendo formas de participación ciudadana encaminadas hacia el bienestar integral, reivindicando derechos, así como incluyendo y respetando la diversidad, pues entienden que el liderazgo exige concertación y no concentración del poder de decidir. Tal vez allí radica el puente  para incidir en las agendas regionales e incluso nacionales del desarrollo público-privado con equidad de género.

Mg. Víctor Yáñez Pereira, Vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades – Director CEGES, Maule – Universidad Autónoma de Chile

Los algoritmos: la libertad de no elegir

El avance de la tecnología ha permitido establecer herramientas que buscan facilitar ciertas elecciones cotidianas, una de ellas son los algoritmos, serie de cálculos que jerarquizan la información y esperan predecir lo que queremos.

Recientemente Netflix ha anunciado un cambio en este dispositivo, en un intento por acercarse más a nuestros gustos. Esta compañía no es la única, el algoritmo de Google por ejemplo, instala en las primeras posiciones lo que espera sea de nuestra preferencia; y el de Amazon por su parte nos recomienda libros y artículos que nos podrían interesar.

¿Cuál es la lógica detrás de estos dispositivos socio-técnicos? El raciocinio es que si nuestro comportamiento pasado ha sido de una determinada manera, y personas similares a nosotros han actuado de forma análoga, nuestro comportamiento futuro seguirá ciertos patrones, los cuales son fácilmente reconocibles a partir del comportamiento de los otros.

Para Dominique Cardon es contradictorio que en una época donde las personas por medio de sus representaciones, ambiciones y proyectos se piensan como sujetos autónomos, los cálculos algorítmicos atrapen sus deseos a la regularidad de sus prácticas. Aquellos que critican con mayor ahínco la pérdida de la “libertad” del ser humano son quienes quizás, y sin darse cuenta, utilizan con mayor frecuencia esta infraestructura de cálculos para efectuar elecciones prácticas y así poder dedicarse a labores de más alto rango intelectual. La elección de no elegir se encuentra socialmente distribuida.

Así, para quienes utilizamos estos dispositivos, los cálculos digitales guían nuestras preferencias y atan nuestras elecciones a conductas pasadas. Aquellos que no cuentan con los medios – económicos, sociales y cognitivos- para utilizar esta tecnología, limitarían sus posibilidades de elección y con ello su libertad, aunque ésta sea tecnológicamente guiada.

Si, como señala Jean Paul Sartre: el hombre está condenado a ser libre, en tanto la libertad es constitutiva del ser humano y en cada elección nos construimos, cabría preguntarse: ¿Qué futuro nos deparan las elecciones tecnológicamente asistidas? ¿Qué dicen éstas de nosotros? ¿Cuáles son nuestras alternativas?

Dr. Felipe Tello N (web)Alguien podría apuntar a un rechazo absoluto a las nuevas tecnologías y un retorno a un pasado primigenio. Otra posibilidad sería abandonarse de manera acrítica a los dispositivos que la técnica pone a nuestra disposición. Una tercera opción es ser vigilantes, percibir cuál es la lógica de estas herramientas. Quizá el primer paso sea comprender qué elegimos cuando elegimos no elegir.

Dr. Felipe Tello Navarro, Centro de Gestión Social (CEGES). Universidad Autónoma de Chile.

Balance económico 2016 y proyecciones 2017

shutterstock_342806591Según los recientes datos de cuentas nacionales entregados por el Banco Central de Chile (BCCH), el crecimiento de la economía a nivel nacional de los primeros tres trimestres del año fueron de sólo 2,3%, 1,5% y 1,6%, respectivamente. Para el cuarto trimestre las estimaciones de crecimiento siguen siendo poco alentadoras, con una expansión que no superaría el 1%, con lo cual se puede estimar un crecimiento económico final para el 2016 de sólo un 1,6%.

La inevitable explicación que surge del débil crecimiento económico nacional, es la baja sostenida de la industria minera que tuvo una histórica caída en junio de un 9,4%, sólo comparable con la caída de agosto del 2011 que fue de un 10,9%.

Además, la caída del Índice Mensual de Actividad Económica (IMACEC) de octubre en 0,4% representó el peor comportamiento de la economía nacional durante el 2016, de hecho fue el único mes del año en que hubo un decrecimiento de nuestra economía, situación que no se observaba desde octubre del 2009, es decir, desde hace ya más de siete años.

Guillermo Riquelme2Es así como la caída de la inversión en Chile, medida a través de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), decrecería el 2016 un 2,4%, acumulando tres años consecutivos de contracción (-4,2 y -1,5 para los años 2014 y 2015, respectivamente), situación que no se apreciaba desde hace 40 años. Lamentablemente, dada la persistente caída de la inversión, la recuperación económica a nivel nacional se podría postergar, incluso, hasta recién el segundo semestre del año 2018. Pudiéndose esperar aumentos en la tasa de desempleo, no sólo por una pérdida de empleos debido al bajo crecimiento económico, sino también por las menores expectativas de los diversos agentes económicos sobre el devenir de nuestra economía. Las bajas expectativas están provocando reducciones graduales en las decisiones de inversión y consumo privado, que mantendrían a la economía nacional con bajos niveles de crecimiento.

En cuanto a las proyecciones económicas, en el Informe de Política Monetaria (IPOM) de diciembre de 2016, el BCCH estimó un potencial de crecimiento país para el 2017 de un 3%, no obstante, en términos efectivos, el crecimiento económico de Chile estará muy por debajo de esa cifra, en torno a un 2%.  Sin duda, el potencial de crecimiento de Chile se ha mermado fundamentalmente por la caída de la inversión de los últimos 3 años. Además, es sabido que la inversión requiere de un tiempo mayor, en espera de la reactivación del consumo, lamentablemente, el consumo muestra débiles señales de recuperación.

Las estimaciones de precios de algunos commodities siguen siendo bajas, especialmente del precio del cobre que, en promedio, el 2016 bordeó los US$ 2,2 la libra proyectándose para el 2017 una pequeña alza que no superaría los US$ 2,5 la libra, lo que seguirá afectando los ingresos de CODELCO y, por ende, seguiremos con déficit fiscal el 2017.

El empleo seguirá siendo precario este año, el mercado laboral compensará la pérdida del empleo asalariado (dependiente) con más empleo de cuenta propia (independiente), no obstante, la tasa de desempleo se mantendrá relativamente baja en un rango entre 6,2 y 6,8 por ciento.

Respecto de la inflación, las proyecciones son mucho más auspiciosas ya que el 3% del 2016 permite proyectar una inflación muy moderada el 2017, en un rango de entre 2,4 y 2,8 por ciento.

Dr. Guillermo Riquelme Silva. Investigador del Centro de Estudios y Gestión Social, Universidad Autónoma de Chile.

La Navidad como un fenómeno de consumo masivo

compras-navidad-consumoNo es ningún misterio que apenas termina Halloween, las vitrinas de supermercados y casas comerciales se llenan de todo tipo de motivos, regalos, sorpresas anunciando la llegada de la última gran temporada de consumo masivo del año: la navidad.

Lo anterior nos hace reflexionar sobre el denominado “espíritu navideño”, si es que algo como eso realmente existe, entendiendo que lo verdaderamente importante para las familias en estas fechas debiera ser el sentido de unión en torno a… ¿un regalo?.

Está claro que la navidad, en cuanto festividad, es una tradición judeo-cristiana que celebra el nacimiento de Jesús –el mesías-, simbolizando de paso la austeridad, entendiendo que el simbolismo del “pesebre” denota precisamente la pobreza material en la que Jesús fue alumbrado. Toda esta imagen religiosa que está en el inconsciente cultural de las sociedades occidentales, incluyendo la nuestra, colisiona con la imagen del “viejo pascuero” que reparte regalos a los niños, que la sociedad del hiperconsumo se ha encargado de mercantilizar hasta el infinito.

Recordando al connotado pensador francés Gilles Lipovetsky, quien acuñó el concepto de la sociedad del “hiperconsumo”, nos advierte que uno de los efectos que tiene el sobreconsumo en la vida social es la pérdida de confianza social, el altruismo y la empatía, lo cual genera como consecuencia la pérdida de valores.

En efecto, los procesos de individualización, característicos de nuestra era, son exacerbados a través del enaltecimiento de la imagen de consumidor exitoso que se ha instalado en nuestra sociedad. El éxito se mide por la capacidad de consumo y este, a su vez, por nuestros ingresos o por la capacidad que tengamos de endeudarnos.

Foto Claudio Vásquez WiedemanLo importante es estar a la moda, satisfacer los deseos e impulsos que nos dominan y que el marketing se encarga de instalar en nuestras conciencias como un bien deseable, como una aproximación a la felicidad.

Claudio Vásquez Wiedeman
Sociólogo – Mg. en Cs. Sociales
Coordinador Estudios CEGES
U. Autónoma de Chile – Sede Talca

Cómo celebramos Fiestas Patrias los chilenos

Cuandchile_flags_in_puerto_montto reflexiono acerca de lo que celebramos cuando festejamos las fiestas patrias, se me viene a  la mente la imagen de la primera junta nacional de gobierno, encabezada por Mateo de Toro y Zambrano, la cual se efectuó el 18 de Septiembre de 1810,  en la ciudad de Santiago, como un primer intento de establecer un autogobierno, pero jurándole lealtad al rey de España. Se dice que esta fue la primera instancia en la que la gente salió a las calles a celebrar masivamente este acto de incipiente rebeldía, que se consagraría 8 años más tarde con la jura de la independencia (12 febrero de 1818). De esta manera, las fiestas patrias vendrían siendo el “cumpleaños de Chile”, en el cual se conmemora su nacimiento como proyecto de autogobierno, que decantaría, casi una década después, en la constitución de la República independiente y soberana de Chile.

Foto Claudio Vásquez WiedemanNo obstante lo dicho, la solemnidad de tamaña hazaña es soslayada por el sentido que actualmente ha tomado la conmemoración de esta fecha en la actualidad: 205 años después, para la mayoría de los chilenos esta es una fecha que significa pasarlo bien, o sea, comer harto, beber sin remordimiento y bailar. Probablemente para una minoría creciente, significa “mini vacaciones” fuera del país, aprovechando las promociones de viajes de la temporada. Sin embargo, de manera transversal implica compartir en familia, celebrar y festejar en torno a un asado y por sobretodo, construir identidad cultural de manera  transgeneracional, los más viejos con los más jóvenes. Aquí es precisamente donde se construye la chilenidad, en la decantación y traspaso de valores culturales en torno a la unión familiar, construyendo comunidad, independiente si se baila cueca o reggaetón.

Claudio Vásquez Wiedeman, Sociólogo – Magíster en Cs. Sociales. Coordinador Unidad de Estudios, Centro de Estudios y Gestión Social del Maule, Universidad Autónoma de Chile.

El Brexit: impacto político y económico

brexitEl Brexit es un término que abrevia un conjunto de palabras que dan sentido a los Británicos (British) de su deseo de salirse (Exit) de la Unión Europea (UE). No obstante, siendo muy rigurosos, el referéndum que se votó el pasado 23 de junio involucra a todo el Reino Unido  (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte) y no solo a los británicos (Inglaterra, Escocia y Gales).

La salida del Reino Unido de la Unión Europea, le confiere mayor independencia política y económica. Por un lado, la problemática de los inmigrantes podría ser abordada directamente, restringiendo o, radicalmente, prohibiendo  la libre circulación de trabajadores comunitarios, que actualmente reciben significativas ayudas sociales de parte de Gran Bretaña. Estas ayudas son consideradas un costo muy alto para el país, afectando la atención de sus propios ciudadanos, de ahí también se desprende el aumento de posturas xenófobas, particularmente, en Inglaterra. Por otro lado, el Brexit le permitiría también mayor independencia financiera al Reino Unido, que al no tener el Euro como moneda, se ve menos afectado por la actual crisis de la Eurozona.

No obstante, hoy en día la gran preocupación económica a nivel mundial, es el efecto que el Brexit tendría para los demás países de la UE, ya que pone en riesgo la continuidad y fortaleza del bloque político y económico, más aún cuando, en términos de la contribución neta, el Reino Unido es el segundo contribuyente de la UE después de Alemania.Guillermo Riquelme2

En lo inmediato, el Brexit generó un desplome generalizado de las bolsas a nivel mundial, en especial, lo vivido el viernes 24 de junio (1 día después de la votación), siendo denominado por los analistas como el “viernes negro”, con una caída de los distintos índices bursátiles, es así como el FTSEurofirst 300, de las principales acciones de Europa, se desplomó 6,36%, destacándose la caída de un 12,5% de la bolsa de Madrid. No obstante, el comienzo de esta semana bursátil ha dado cuenta de un “efecto rebote” en las principales bolsas del mundo, en torno a un 2 a 3% de aumento, lo que no compensa totalmente lo perdido, pero es una clara señal que el efecto  financiero del Brexit parece estar acotado.

En Chile, la Bolsa de Comercio de Santiago (BCS) no estuvo ajena al Brexit, cerrando el viernes 24 con una caída en torno a un 2%, en particular, el  Índice de Precios Selectivo de Acciones (IPSA), que agrupa los títulos de las 40 más grandes empresas del país, cayó un 1,65%. Dentro de ellas, la peor caída la tuvo la compañía Concha y Toro con un -3,95%.  Empresa muy conocida por ser un auspiciador del Manchester United FC de la Premier League de Inglaterra. Pero al igual que las bolsas del mundo, en estos días, los títulos en Chile han recuperado parte de lo perdido el “viernes negro”. Además, en términos de exportación, el Reino Unido participa solo del 1% del total nuestros envíos. En tal sentido, el impacto económico directo del Brexit para Chile es pequeño.

Dr. Guillermo Riquelme Silva, Economista. Investigador del Centro de Estudios y Gestión Social Universidad Autónoma de Chile.