Cobre y dólar: una relación inversa

Nuestro principal producto exportador, el cobre, es el que históricamente ha generado los mayores ingresos de divisas al país llegando a alcanzar un precio sobre los 4 US$ la libra el año 2011. Sin embargo, a partir del 2012 comienza un descenso del precio del metal en los mercados internacionales, llevándolo a cifras cercanas a los 3 US$ la libra entre los años 2013 y 2014, para luego caer bruscamente, en promedio, en torno a los 2 US$ la libra los siguientes 2 años. En el 2017, sobre todo el segundo semestre, comienza gradualmente la recuperación del precio del cobre, llegando a superar los 3 US$ la libra, con un buen margen a favor, lo que ha permitido que el precio del metal rojo haya sido cotizado, al menos hasta el primer semestre del 2018, en torno a los 3,2 US$ la libra.

No obstante, esta favorable situación, parece hoy revertirse drásticamente, en gran medida por los conflictos comerciales entre China y EEUU, quienes han entrado en una “Guerra Comercial” aplicándose, unilateralmente, aranceles y otras barreras al comercio exterior. A lo cual, se suma las drásticas medidas de austeridad fiscal tomadas por el gobierno de Mauricio Macri, dada la crisis económica que enfrenta Argentina. Todo lo cual ha generado gran incertidumbre en la economía mundial y regional, haciendo caer las bolsas de comercio y también las expectativas de los inversionistas. Es así como a partir de julio de este año, se observa una caída de la cotización de la libra de cobre en la Bolsa de Metales de Londres por debajo de los US$3 la libra.

La baja del precio del cobre provoca una disminución significativa del ingreso al país de la divisa norteamericana, provocando un déficit cada vez mayor en cuenta corriente. Cabe recordar, que el año pasado tal déficit alcanzó los US$4.146 millones, equivalente a 1,5% del PIB anual. Esto genera una disminución relativa de la oferta de dólares en el país, ceteris paribus, lo que conlleva el alza del precio del dólar y la consecuente depreciación de la moneda nacional, la que se ve muy expuesta a los flujos de capitales internacionales, dada nuestra gran apertura comercial.

Si a esto le agregamos la lenta, pero positiva recuperación de la economía estadounidense y las mejores expectativas de crecimiento, con un ritmo de creación de empleos superior a lo esperado, con una caída de la tasa de desempleo, hacen pensar que la economía del gigante del norte se está robusteciendo y con ello también se aprecia consecuentemente su moneda y se deprecia la nuestra. Lo cual también podría llevar a la reserva federal de EEUU seguir aumentando los tipos de interés que harían más atractivo los capitales especulativos hacia ese mercado, incluyendo capitales nacionales que eventualmente emigrarían a Norteamérica en busca de mayores retornos, haciendo aún más escasos los dólares en Chile y, por ende, el aumento del dólar sea aún más profundo.

La siguiente gráfica muestra el comportamiento del precio del cobre versus el dólar en Chile durante el 2018, donde se observa claramente una tendencia alcista de la divisa norteamericana y una tendencia a la baja del precio del cobre, evidenciándose la relación inversa entre el precio del cobre y el precio del dólar.

Gráfico: Evolución del Precio del Cobre versus el Precio del Dólar. Chile 2018.

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Cochilco y el BCCH

Impacto del alza del dólar en actividades económicas

Sin duda, la depreciación de la moneda nacional afecta negativamente el precio de los bienes importados de consumo final, como así también los bienes intermedios e insumos necesarios para la producción interna. En tal sentido, el aumento del precio de la energía será el alza que mayormente afectará a la población, en especial, por su impacto en los costos de producción dentro del país y la consecuente alza de los precios internos. Pero adicionalmente, se verán aumentados los precios de los bienes durables importados, como es el caso de los automóviles, los electrodomésticos, maquinarias y equipos en general.

Lo positivo de la depreciación del dólar es, sin duda, los mayores ingresos de los exportadores nacionales, que para nuestra región cobra una vital importancia para el sector agrícola forestal, ambos sectores económicos exportan gran parte de toda su producción al mercado estadounidense, el que está aumentando su demanda producto de su recuperación económica, lo que ha impulsado positivamente el desarrollo de estas actividades económicas el presente año.

Riesgos asociados a las variaciones del precio del dólar

No obstante la tendencia al alza del precio del dólar, no se debe obviar el riesgo asociado a la volatilidad que ha evidenciada el precio del  dólar en Chile. Lo que da cuenta también de un  riesgo  por convertibilidad, la que consecuentemente se transfieren a las decisiones de producción, ahorro e inversión. Debiendo las empresas resguardar, por un lado, sus costos de producción y, por otro, sus ingresos, cuando ellos estén expresados en dólares. Es así como, el productor debe garantizar cierto margen de ganancia por su actividad económica, para ello lo más aconsejable es tomar los resguardos de seguro de tipo de cambio para todos aquellos flujos que estén expresados en dólares. Para tal efecto, los contratos forward de divisas pueden ser una buena alternativa.

Para el caso de las personas, en cuanto a sus decisiones de ahorro e inversión, se debe tener en cuenta que la volatilidad del dólar hace muy difícil su proyección en el mediano plazo, por lo tanto,  no es aconsejable especular con él para las decisiones de ahorro e inversión personal, aun cuando todo haga pensar que hoy es conveniente invertir en dólares. Las economías pequeñas como Chile, pueden verse rápidamente muy afectadas por los flujos de capitales, modificando de la “noche a la mañana” drásticamente el valor de la divisa, con la consecuente pérdida que ello habitualmente provoca. Por tanto, en vez de “comprar dólares hoy para vendernos mañana” es recomendable ahorrar en pesos, ya sea a través de depósitos a plazo o en fondos mutuos de renta fija. En el entendido, que nuestra moneda nacional sigue siendo muy estable y ha demostrado una gran fortaleza durante las últimas crisis económicas en el mundo.

 

Informe preparado por el Dr. Guillermo Riquelme Silva
Economista e Investigador del Centro de Estudios y Gestión Social (CEGES)
Universidad Autónoma de Chile

 

 

Morosidad y responsabilidad

Al mencionar palabra morosidad, suele obtenerse como respuesta por algún afectado, cuya culpa resiente, un sonrojar, o bien, una mirada distraída. Incomoda. Y ello, porque dicho estado revela un incumplimiento a una obligación personal, comercial y/o financiera, detrás de la cual puede haber un sinnúmero de explicaciones, unas justificables, en tanto otras, no.

En lo financiero, ha resaltado en los primeros días de agosto, los resultados del XXI Informe de Deuda Morosa preparado por la Universidad San Sebastián con información provista por Equifax, referida al segundo trimestre de 2018, y en el que destaco: a) las personas en mora alcanzan a 4.482.547, lo que representa un incremento del 2,8 por ciento, respecto del mismo informe del año pasado; b) el sector de retail y banca concentran la mayor cantidad de morosos (44% y 29%); c) del total de morosos, un 42% trabajan por cuenta propia, y de ellos un 35% tienen un trabajo formal, en tanto los otros, lo hacen informalmente;  c) las mujeres superan levemente en cantidad a los hombres (2.298.313 vs. 2.184.334); y d) en ambos casos el sector más comprometido es la banca (50% y 60%).

El  informe, que en si constituye una importante contribución a la comprensión de los comportamientos de pago en el tiempo, adquiere más relevancia al identificar en la evolución de los grupos, el deterioro de los trabajadores por cuenta propia, segmento que a primera vista se percibe de mayor vulnerabilidad, primero, por su estabilidad monetaria, y segundo, en relación a su capacidad de respuesta ante compromisos financieros, lo cual a priori, lo convierte en un objetivo de crédito riesgoso, y por tanto de atención.

En general, cuando se trata de fijar el estado de vencimiento de una deuda, éstas se pueden calificar conforme al criterio de la SBIF en: 1° Morosa, cuando el retraso en el pago va de 1 a 89 días; 2° Vencida, la que tiene más de 90 días; y 3° Castigada, cuando se han agotado las posibilidades de recuperación de lo adeudado. Basado en lo anterior, sería de interés y clarificador si el concepto de deuda atrasada para su monitoreo pudiese ser desagregado con algo más de detalle, a fin de tener un panorama más preciso y claro del grado de deterioro. Por otra parte, considerando la fragilidad de los trabajadores por cuenta propia, debido a su condición laboral predominante, y el sector con el que existe más compromiso, sería importante salvaguardar desde la autoridad, vía la generación de directrices apropiadas y actualizadas para el otorgamiento de crédito a este grupo, a fin de reducir el riesgo de impago.

Mauricio Andrés Burgos Navarrete
Master y Doctorando en Finanzas
Director de la carrera de Auditoria e Ingeniería en Control de Gestión
Facultad de Administración y Negocios
Universidad Autónoma de Chile (Sede Temuco)

 

Crédito fuera de juego

La Real Academia Española, nos indica que la palabra “informal” tiene como uno de sus sentidos aquello “que no guarda las formas y reglas prevenidas”. Si a ella le incorporamos el vocablo “crédito”, creamos una mixtura que no todos identifican o comprenden. No obstante, es un tema que no sólo afecta a lo local, sino que también al resto de países latinoamericanos, y que para hacer una idea, basta buscar en Internet por ejemplo la frase “crédito gota a gota”.

¿Por qué la inquietud? Pues a raíz de los resultados obtenidos de la última encuesta de Alfabetización Financiera que desarrollaron la Universidad de Chile y la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras, se evidencia una evolución al crecimiento del crédito informal,  avanzando de un 8,1% (2015) al 14,3% (2017); es decir, casi se duplica. En estos números hay elementos de interés que surgen, ya que en informe publicado en febrero  de 2018 se señala que su uso se está asentando en sectores vulnerables, en tanto que en el reporte presente, se resalta particularmente al segmento juvenil. En general, debemos comprender que este “crédito” involucra condiciones “algo abusivas”, ya sea en la forma de pago,  el costo involucrado,  las reglas “difusas”, inexistentes o complejas de fiscalizar, y que sumados a la necesidad y/o la vulnerabilidad de los solicitantes es caldo de cultivo para que prolifere.

Al tratar de descubrir las razones que llevan a recurrir a esta instancia, probablemente encontremos como barreras de acceso al crédito formal: a) los deficientes antecedentes comerciales; b) los ingresos líquidos mínimos exigidos; c) los requisitos complementarios de acceso al crédito; d) el valor del crédito requerido fuera del mínimo a otorgar; e) la urgencia en la respuesta a la aprobación y disposición del crédito; f) el desconocimiento de otras alternativas e instancias de financiamiento; y g) la deficitaria o nula educación financiera.

La preocupación no solo debe ser de un sector, sino que debe sumar a otros, por ejemplo, educación, así como también instancias gubernamentales, que reflexionen y respondan al problema – en lo normativo , procedimental y/o formacional – asumiendo la relevancia de  salvaguardar a los sectores vulnerables, pues hoy, esta realidad latente contrasta con las miradas positivas e indicadores país de inclusión financiera y bancarización, ya que su uso no sólo involucra riesgos financieros y sociales a los eventuales usuarios, sino también a sus familias. De ahí, el grito de auxilio por mecanismos de financiamiento apropiados, que mejoren el esfuerzo que realiza, por ejemplo, la Dirección General de Crédito Prendario.

Mauricio Andrés Burgos Navarrete
Master y Doctorando en Finanzas
Director de la carrera de Auditoria e Ingeniería en Control de Gestión
Facultad de Administración y Negocios
Universidad Autónoma de Chile (Sede Temuco)

Pago oportuno

Probablemente, una imagen que se nos viene a la mente cuando se trata de visualizar la relación comercial entre partes, es un proceso en la que una trata de obtener ventajas sobre la otra. Así, algunas prácticas en el entorno no dejan de sorprendernos, particularmente cuando se produce “un abuso” de la posición dominante del pagador al prestador de servicios o proveedor, en que  por efecto “natural”, el “favorecido” normalmente es “el más fuerte”, lo que se expresa en plazos de pago muy extensos, o bien en el no cumplimiento del pago en la fecha comprometida, lo cual en el caso de empresarios individuales o empresas con estructuras patrimoniales muy débiles, micro o pequeñas, sucumben monetariamente al no tener capacidad para enfrentar sus obligaciones, dificultando su accionar, su supervivencia y sostenibilidad en el tiempo.

Por lo anterior, genera expectativas favorables el reciente anuncio del Gobierno, al amparo de la Agenda Propyme,  el lanzamiento de proyecto legislativo denominado Ley de Pago Oportuno, el cual pretende que las empresas privadas cancelen las facturas a las Pymes en un plazo no mayor de 60 días. En tanto el sector público,  que incluye a los Servicios de Salud, la Central de Abastecimiento del Sistema Nacional de Servicios de Salud (CENABAST), y Municipalidades, se fijó un tiempo de instalación y operatividad a tres años desde publicada la ley, fijando como plazo máximo de pago a 30 días. Hay que comprender que encuestas sobre comportamiento de pago de entidades estatales acusan a los municipios y hospitales, en donde el primero congrega quejas por un  78%, mientras el segundo, un 16%.

Si bien, la idea contempla la aplicación de multas e intereses en el caso de no cumplirse con los tiempos establecidos de pago, surgen algunas inquietudes las cuales se espera estén contempladas en el proyecto de ley a fin de que el esfuerzo legislativo, procedimental y normativo realizado, logre los frutos esperados: a) quién y cómo se financiará la instancia que se encargará de velar por el control, alerta, seguimiento y aseguramiento del cumplimiento de las obligaciones?; b) las multas e intereses tendrán el carácter de “ejemplificadoras”, desincentivando potenciales prácticas abusivas de no pago oportuno debido a la existencia de sanciones monetarias “blandas”, c) el Estado en un ejercicio de compromiso e igualdad y mostrando ejemplo al sector privado,  por qué no consideró al menos un proceso gradual en el tiempo de adhesión de sus instituciones a este pago oportuno?; y por último, d) por qué se debe llegar a normar algo que debiese suceder de manera fluida en una relación, en la cual prime el respeto, compromiso y responsabilidad comercial mutua?

 

Mauricio Andrés Burgos Navarrete
Master y Doctorando en Finanzas
Director de la carrera de Auditoria e Ingeniería en Control de Gestión
Facultad de Administración y Negocios
Universidad Autónoma de Chile (Sede Temuco)

Debates que no se pueden ganar (ni perder)

Hace algún tiempo la opinión pública chilena muestra una admirable diversidad. Las discusiones en los medios o los ambientes académicos se enriquecen diariamente de miradas, argumentos, ideologías y propuestas que piensan el país deseado y hacen valer sus posiciones, a pesar de que muchos llevamos aún la pesada carga de un pasado dictatorial, donde primó por décadas la doctrina de una sola verdad, un solo principio, un solo país, un solo futuro y un solo pasado. Un ejemplo cercano es justamente este medio y sus espacios para la opinión y las discusiones. Si bien es cierto que hay muchas voces que esperan hace tiempo su turno y son muchos los temas que quedan por discutir, se tienen ya algunos puntos de partida.

En un escenario que se antoja primaveral, uno puede preguntarse con justicia si todas nuestras discusiones tienen verdaderamente algún sentido. La cada vez más preocupante y generalizada corrupción, el ideal de un mercado perfecto que ha demostrado que solo lo es bajo estrictas condiciones de laboratorio (es decir, cuando se lo aísla de toda realidad) o la triste humanidad de los líderes religiosos pedófilos y las cofradías que los han protegido, por solo recoger algunos brotes del jardín como ejemplos, no hacen prever un mejor futuro o un espacio para que triunfe la razón o el mejor argumento. Peor aún, la vieja demagogia hoy rebautizada como posverdad, prolifera y se esparce por ese espacio sin espacio que son las redes digitales que están en todos lados y en ninguno –como dijo bellamente Huidobro a propósito de la música. ¿De qué podría servir un debate informado y con pretensiones de verdad –aunque sea una verdad provisoria– si en definitiva las cosas van, como siempre, al despeñadero?

Si es que vale la pena seguir debatiendo sobre el aborto, el matrimonio igualitario, la igualdad educativa, la colusión de las empresas, la discriminación o las migraciones, etc., y si mantenemos la expectativa que estas discusiones tengan en perspectiva decisiones que afecten no solo la vida privada de cada persona, sino que a la sociedad en su conjunto, entonces debemos reconocer algunos contornos de aquello que nos convoca.

Lo primero debe ser reconocer que, por mucho que se avance, los debates no se pueden ganar ni perder y esto no debiera desanimar a nadie. La síntesis de posturas opuestas (síntesis positiva, supuestamente con Hegel, o negativa, explícitamente con Adorno) no es más probable que el mantenimiento de las diferencias, ni las conciliaciones son más definitivas a causa de él. Si bien se pueden hacer esfuerzos por lograr el consenso sometiendo la propia argumentación a los principios de la verdad, veracidad y rectitud (la trinidad moral de Habermas), a un imperativo kantiano de las “buenas” intenciones o a un imperativo weberiano de la responsabilidad, en la búsqueda de la unidad, se asoma siempre la diferencia.

So pena de irritar a ateos y religiosos, sus discusiones son un diáfano ejemplo de esta diferencia. En este caso, se trata de posturas que no solo son totalmente irreconciliables, sino que además se fagocitan por completo una a la otra. Así, cuando los debates sobre temas como la vida, la muerte, el amor o la justicia se llevan a este terreno, se sabe que no es posible ganar ni perder. Teísmo y ateísmo se disputan el carácter universal de sus visiones de mundo, pero ninguno puede asumir que se trata, en ambos casos, de una mera perspectiva y que así pueden llegar a un acuerdo. Si lo hacen, desaparecen. Lo que la creencia religiosa protege con el secreto, el misterio o la entrega pasional a lo desconocido e infinito, el ateísmo lo defiende con el convencimiento de la civilidad secular por el logro de la razón o la prueba empírica. El objeto en la refriega tiende a adoptar la forma de un valor paradojal, pues quiere ser universal, pero ha nacido de lo particular. De este modo, si es cierto que la religión no debiese imponer su verdad sobre la vida o el amor, pues los no-religiosos no pueden verse obligados a acatar las normas emanadas de entidades que no existen o que, al menos, nadie ha elegido democráticamente como representantes, es también cierto que la pretendida tolerancia ateísta hace cortocircuito cuando se quiere asumir como un meta-universalismo que acoge todos los posibles universalismos como si estos fuesen verdades parciales o creencias que –a pesar de estar erradas– se deberían tolerar. Pero, ¿por qué un religioso debería aceptar esta supremacía, si tampoco se puede demostrar empíricamente que el mundo secular tenga hoy, o pueda alcanzar mañana, una verdad en sus propios términos? El meta-universalismo secular puede ser visto sin problemas como un particularismo disfrazado que es incapaz de reconocer que, con todo, no es más que una perspectiva.

La arena donde se desenvuelven temas como este se llama política y es mejor aceptar que no se la puede extirpar de la vida social ni ponerla en segundo plano. Pero también es recomendable asumir que la política no resulta ni en unidad ni paz perpetua, sino que esta es oscilación entre partes que se oponen y que subsisten gracias a esta oposición, pues a ambas se abre la posibilidad, no de aceptar el mejor argumento, sino de mantener su verdad cuando las condiciones les son favorables. Si no existiese esta posibilidad, no existiría política sino pura fuerza bruta que, de todos modos, no puede contener que en su periferia se multiplique la política bajo el signo de la oposición. La salida al debate político se encuentra así fuera de él, pero no bajo la forma de una solución –en un sentido químico– donde se disuelven o diluyen los opuestos, sino como una decisión que divide, manteniendo la oposición o creando una nueva. Así, siempre habrá debates para el votante, el anarquista, el parlamentario, el ejecutivo, etc., mientras exista en el horizonte las decisiones y la oposición.

Detrás de la argumentación anterior hay una paradoja que no voy a ocultar. Si es que hay posturas que demandan universalismo de sus ideas o valores (igualdad, justicia, felicidad, etc.), pero las posiciones son inevitablemente particularistas, entonces el análisis que se haga de ellas es también, nada más que una perspectiva. No puede ser de otro modo. Pero ¿se debe considerar esto como una debilidad o como un argumento posmodernista, nihilista, cínico o naif? Esta podría ser la intención, si es que al final estuviese la común crítica de la verdad o del poder, la defensa del laissez faire, o la creación de un espíritu absoluto que dé cuenta de todo. Pero mi propósito es menos pretensioso, pues es una recomendación para la praxis de observación de la sociedad y no un lugar mejor para observar. Así, en lugar de alimentar la imagen de un futuro que nunca llega, se debiera considerar con la mayor seriedad la sencilla propuesta que hicieran hace algunos años Humberto Maturana y Francisco Varela acerca del conocimiento, y que se resume en su conocido aforismo: todo lo dicho, es dicho por alguien. Si se lleva esto a la observación de nuestra sociedad, se amplían los horizontes y se hace necesario preparase a mirar al mundo como una inagotable contingencia.

Hugo Cadenas, Académico Investigador del Instituto de Estudios Sociales y Humanísticos, Universidad Autónoma de Chile

Revisión de correos electrónicos en el trabajo

La reciente sentencia de la Corte Europea (TEDH) supone el reconocimiento a un grado importante de respeto a la intimidad del trabajador en los envíos o recepción de correos electrónicos desde el puesto de trabajo, en tiempos refractarios a una amplia protección de derechos bajo la premisa de una mayor seguridad en la lucha contra el terrorismo. Esta victoria no es baladí, principalmente porque supone una revocación de la decisión de una sala inferior por parte de la Gran Sala que termina obligando a los empleadores a dar avisos más explícitos a sus empleados si se disponen a monitorizar el uso de la Red.

El caso en cuestión se refiere al despido de un ingeniero rumano por intercambiar mensajes con su novia desde una cuenta de correo oficial sobre su salud sexual (hace 10 años).

En una votación con una mayoría de 11 a seis, los jueces de la Gran Sala fallaron a favor del señor Bogdan, quien sostenía que su derecho a la vida privada no había sido suficientemente amparado por las cortes nacionales de Rumanía, alegando que su derecho a la intimidad había sido conculcado cuando el buzón de su cuenta profesional Yahoo, que contenía tanto comunicaciones privadas como profesionales, había sido examinado por la empresa.

Los jueces de Estrasburgo entendieron que las cortes rumanas no habían alcanzado en sus razonamientos el equilibrio entre el derecho a la intimidad del trabajador y el derecho de la empresa de asegurar que se estaban cumpliendo los protocolos laborales.

El empleador no puede reducir la vida social privada en el lugar de trabajo a un cero absoluto, y debe seguir existiendo el respeto a la intimidad y la privacidad de las comunicaciones si bien estas puedan ser restringidas en casos muy puntuales cuando sea estrictamente necesario.

Este asunto va a ser objeto de un análisis exhaustivo en las escuelas de Derecho, debido a que la extensión de las comunicaciones difumina las fronteras entre tiempo libre y tiempo laboral, y de aquí saldrán nuevos límites en las relaciones contractuales entre empresario y fuerza laboral.

La empresa había revisado los correos enviados a su hermano y prometida de una cuenta online que se le había pedido crear para fines laborales, siendo que las reglas de la empresa prohibían los correos privados desde sus servidores online.

En su defensa, el trabajador sostuvo que había cumplido con el protocolo de la empresa, lo cual se comprobó no era el caso, al encontrarse mensajes privados y profesionales por lo que fue desvinculado. En el proceso legal ante las cortes nacionales e internacionales, su defensa mantuvo que estos mensajes debían quedar protegidos al amparo del artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que garantiza el respeto a la vida privada, familiar y al secreto de la correspondencia.

En una primera decisión, la Sala de Estrasburgo en una mayoría de 6 a uno otorgó la razón a la compañía, considerando que había actuado en su derecho bajo la impresión de que toda la información que se encontrara estaría vinculada al trabajo del empleado. Sin embargo, la sala superior anuló esta decisión sobre la base de que el empleado no había sido avisado con anterioridad.

La sentencia que cierra toda posibilidad de recurso, si bien concede la existencia de la violación del artículo 8 del Convenio, no otorga compensación al considerar que la mera declaración era una satisfacción justa y suficiente.

En suma, a través de estas sentencias se cumple el razonamiento de que los textos de derechos humanos son instrumentos vivos y deben ser interpretados acorde a los tiempos, pero también somos conscientes de que algunos textos llevan más de siete décadas con nosotros y requieren una actualización a través de protocolos, enmiendas o convenios específicos en razón de la complejidad de la sociedad internacional de nuestros días.

Dr. Antonio Muñoz, académico investigador del Instituto de Investigación en Derecho, Universidad Autónoma de Chile

Desembolsos con sentido

En el sitio web del Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC), se indica que las asociaciones de consumidores “son organizaciones sin fines de lucro cuyo objetivo es proteger, informar y educar a los consumidores/as y asumir la representación y defensa de sus afiliados y de quienes lo soliciten, …”.

En el país su cantidad supera las 100, pudiendo acceder a recursos financieros del Estado, los que desde el 2010 ascienden a $2.345 millones, y que recientemente han sido causa de discusión, inquietud y expresiones en medios, ya que ante la potencial reforma al SERNAC, que incluiría también el aumento de estos fondos, se desconoce el impacto de algunas iniciativas que se desarrollan.

Quizás una de las grandes dudas que surgen en la ciudadanía respecto al uso de los recursos fiscales, ya sea por parte del mismo Estado, los entes que la conforman o las que reciben sus fondos, es si son usados adecuadamente.

En tal sentido, las palabras de W. Edwards Deming, promotor de la idea de la calidad total, “no se puede mejorar lo que no se controla; no se puede controlar lo que no se mide; no se puede medir lo que no se define”, deberían tornarse más valiosas en lo público y, por tanto, no debería bastar sólo con validar que: a) el desembolso sea efectivo, b) esté asociado a una actividad autorizada, y c) se encuentre debidamente respaldada, ya que en la relevancia de su naturaleza, debiesen encontrarse asociados a un objetivo que implique un efecto concreto, que mirado desde la concepción de estas organizaciones debería tener un alcance cuantitativo y/o cualitativo que se vincule directamente con el “beneficiario final”, pudiendo expresarse por ejemplo, en el número de defensas y su tasa de éxito, o bien, en el grado de satisfacción por estar informado y/o capacitado para dominar sus derechos, los que en un contexto de evaluación podrían ser rescatados, por ejemplo vía encuestas o entrevistas por un ente independiente, otorgando con ello la transparencia e imparcialidad que requiere el proceso.

Al finalizar, queda una interrogante: ¿habrán más recursos fiscales expuestos a una situación similar?

Mauricio Burgos, director de Auditoría e Ingeniería en Control de Gestión, Universidad Autónoma de Chile – Temuco

¿Tiene la nieve la culpa en el corte del suministro de electricidad?

El Decreto Supremo Nº 307 del año 1998 que fija el Reglamento de la Ley General de Servicios Electricos señala una serie de obligaciones a las empresas encargadas de suministrar electricidad. El artículo 145 establece que dichos proveedores “deberán suministrar electricidad a sus usuarios de manera continua e ininterrumpida..” A su vez el artículo 205 del mismo reglamento impone el “deber a los operadores encargados de la distribución de mantener en buen estado de conservación las instalaciones eléctricas sean de generación, transporte o distribución, para evitar así peligro para las personas o daños en las cosas”. Por último, el artículo 214 señala que los operadores de instalaciones electricas “deberán contar con personal de emergencia para la reparación de fallas que afecten la continuidad o la calidad del suministro, imponiendo incluso la obligación de concurrir con personal calificado en un plazo inferior a dos horas desde que los operadores tomen conocimiento de la falla”.

Revisada esta normativa parece claro que las demandas colectivas que se están presentando durantes estos días, tanto por parte del SERNAC como de Asociaciones de Consumidores o por grupos mayores a 50 consumidores, debiesen ser acogidas. No obstante, es necesario precisar qué obligaciones han incumplido realmente los operadores de suministro electrico y si concurre en este evento un caso fortuito o de fuerza mayor (en nuestro Derecho son sinónimos)

El primer punto que se debe abordar para dilucidar lo anterior, es si el incumplimiento es imputable a las empresas de servicios eléctricos o, por el contrario, no serían responsables por entender que el corte de suministro no le es imputable por motivo de caso fortuito o fuerza mayor.

El Código Civil en su artículo 45 señala que se entiende por caso fortuito o fuerza mayor: “Se llama fuerza mayor o caso fortuito el imprevisto a que no es posible resistir, como un naufragio, un terremoto, el apresamiento de enemigos, los actos de autoridad ejercidos por un funcionario público, etc.” El Ministro de Energia ha sostenido por su parte que la nieve caída en Santiago el pasado 15 de julio no constituye una causal de fuerza mayor. Para determinar su existencia deberán los tribunales valorar el hecho de la naturaleza y si éste era posible de preveer, de resistir y si era ajeno por quien debía cumplir con su obligación.

Es posible que nuestros tribunales consideren que la nieve caída sí constituye un hecho de la naturaleza que no era previsible ni capaz de ser resistido, entendiendo de esta manera que la obligación de no entregar suministro eléctrico de forma continua e ininterrumpida no era imputable a las empresas y, por ende, no le cabría responsabilidad a éstas.

Sin embargo, el prolongado corte si puede ser de responsabilidad de las empresas, ya que no se cumpliría con el tercer requisito de la fuerza mayor, es decir que sea “ajeno” o “exterior” al deudor. Esto sería así, ya que como se señaló en el principio de esta columna, los operadores deben mantener en buen estado de conservación las instalaciones eléctricas, sean de generación, transporte o distribución, para evitar el peligro para las personas o daños en las cosas. Esta obligación al parecer si fue claramente incumplida por los proveedores, y no sólo el pasado 15 de julio, sino que también incumplieron las obligaciones que le impone el artículo 145 en el mes de junio, produciéndose cortes del suministro eléctrico debido a las fuertes lluvias que se produjeron en Santiago y en la región del Maule.

Los hechos además demostraron que se incumplio el artículo 214 del reglamento, dado que no contaban con el personal de emergencia suficiente que les permitiera concurrir en el breve plazo impuesto por la ley para reponer el suministro interrumpido.

Las empresas intentarán defenderse sostiendo que sí existio fuerza mayor y así eximirse de responsabilidad por no entregar suministro de forma continua e ininterrumpida. Pero se debe tener en cuenta que existían una serie de obligaciones que la ley les impone, y que en caso de cumplirse hubieran evitado las más de 72 horas de interrupción del suministro que vivieron cientos de miles de santiaguinos.

Dr. Sebastián Bozzo H.

En definitiva, no podrán eximirse alegando caso fortuito o fuerza mayor, ya que estuvo en sus manos cumplir con las otras dos obligaciones que les impone el reglamento, que es realizar un trabajo de mantención que evite poner en riesgo a las personas, y además contar con el personal suficiente que pemita asistir a la población frente a estos fenómenos. Por lo tanto, se cae el tercer elemento que debe reunir el caso fortuito, esto es, el carácter “exterior” que debe tener el mismo, y este es tal cuando el hecho es ajeno al deudor o, en otras palabras, cada vez que el suceso o sus consecuencias perjudiciales no derivan de su hecho o culpa.

 

Dr. Sebastián Bozzo Hauri, Director Centro Regulación y Consumo, Facultad de Derecho, Universidad Autónoma de Chile

 

Acreencias bancarias

Revisando la lista de “Acreencias Bancarias Afectas a Caducidad” recientemente preparada por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financiera (SBIF), no encontré alguna sorpresa monetaria en el documento.

Las Acreencias Bancarias, conforme el artículo 156 de la Ley General de Bancos señala en lo medular que “surgen al amparo de la caducidad de depósitos, captaciones o cualquier acreencia a favor de terceros derivadas de su giro financiero, comprendidas expresamente las provenientes de dividendos pagados a sus accionistas”, y que “trascurridos dos años desde que la cuenta respectiva no haya tenido movimiento o no haya sido cobrada por el titular, la institución financiera formará una lista en el mes de enero siguiente…”, de la que “podrán omitirse las acreencias inferiores al equivalente de una unidad de fomento”. Asimismo, el artículo señala que después de tres años de la conformación de la lista, la acreencia caducará, perdiendo el titular los derechos, y los valores deberán ser enterados en la Tesorería Regional o Provincial que corresponda.

Al respecto, cuando se toma comprensión de este concepto financiero y de la información cuantitativa aportada por la SBIF, sorprende, primero la alta cifra monetaria, pues exceden los $50 mil millones, y segundo, el alto número de acreencias, las que totalizan 91.212, configurando un valor monetario promedio por acreencia de $548.173, lo que no representa un valor para despreciar.

mauricio andrés burgos navarreteAl reflexionar por qué se llega esta situación, la que seguro podría responder a algo como “descuido”, “relajo”, descontrol, fallecimiento, u otro, lo que se marca esencialmente es una falencia en la gestión de las finanzas, especialmente con algo tan relevante y necesario con el dinero, como es su control, y a lo que se puede agregar en este panorama que “a río revuelto, ganancia de pescadores”, pues alguien debe estar sonriendo con esta indisciplina financiera.

A propósito: ¿usted no estará en la lista para recuperar su acreencia? Tic, tac; el tiempo corre.

Mauricio Burgos, director de Auditoría e Ingeniería en Control de Gestión, Universidad Autónoma de Chile – Temuco

Vencer la fuerza de las creencias

Por mucho tiempo hemos estado habituados a los llamados triunfos morales, esa condición que nos habla del “casi”. Casi fuimos campeones, casi ganamos el partido, pero nunca un logro real, contundente y absoluto.

Estas experiencias llevadas al fútbol siempre fueron confirmando que el triunfo es sólo para algunos, aquellos bien dotados, mejor preparados o con alguna suerte de protección de algún ángel o divinidad. Pero de un tiempo a esta parte parece ser que lograr lo imposible es posible. Que la voluntad, la perseverancia, la disciplina y, sobre todo, la constancia a toda prueba, son sin duda la llave del éxito.

No sólo en el fútbol, sino en cualquier campo de actividad que deseemos emprender, el triunfo no es la suerte, no es la protección de alguna divinidad o del amuleto, es algo más simple que eso. Es la convicción más absoluta de que yo puedo, de que nosotros podemos, independiente de cualquier condición.

Nos pone frente a la inevitable confrontación de nuestras creencias que se transforman en habitantes permanentes de nuestro hogar interior y que nos dicen una y otra vez que para ser exitoso hay que tener ciertas condiciones, como si acaso ya no las tuviéramos. El triunfo de esta selección frente a equipos y rivales extraordinarios nos muestra que nada es imposible y que el único enemigo que nos tiene cautivo es lo que finalmente creemos de nosotros mismos, fantasma que ronda alrededor nuestro.

Victor Cabrera - Psicologia

El triunfo de este equipo no sólo muestra sus cualidades individuales de cada integrante, sino que también una férrea unión y convicción colectiva de que todo es posible, de que nada nos va a vencer, como si ello fuera un mantra que da fuerza, ímpetu y, sobre todo, una irrefrenable valentía de ser.

Vamos Chile que se puede, esa es la consigna.

Magíster Víctor Cabrera, docente Clínica Psicológica. U. Autónoma de Chile, Santiago.