Ley que regula el cobro de servicios en estacionamientos de pago

Diversos actores han puesto en duda la nueva ley que regula el cobro de servicios de estacionamientos, especialmente si se avanzó en otorgar una mayor protección a los consumidores.

Lo que pretendían estos era obtener una media hora mínima de gratuidad en el uso de estacionamientos en centros comerciales (llegando a dos horas en caso de haber comprado). Lo que más asombra, es que algunos aún crean en la gratuidad de los servicios, pretendiendo por ley que los costos que significa en este caso el uso de un estacionamiento los asuma el proveedor del servicio y no quien se beneficia, llegando a considerar el uso de un estacionamiento como un “derecho social”. Al poco andar, se hubieran adoptado los mecanismos necesarios para traspasar al mismo consumidor la media hora gratis o inclusive las dos horas como se pretendía por algunos, pero no por imposición legal, sino que por los ajustes que realizaría el propio mercado (aumentando el precio de arriendo de los locatarios y por ende en una posible alza de precio de los productos vendidos por estos). Según cifras que maneja el propio sector, el 60% de los consumidores que asisten a un mall lo hacen sin automóvil, por lo que hubiese sido injusto que también se traspasara dicho costo a estos consumidores que utilizaron el transporte público para llegar a comprar.

Los beneficios de esta nueva ley saltan a la vista: Cobro por uso real, es decir sin derecho al “redondeo al alza”, se elimina el castigo por pérdida de ticket y gratuidad para quienes asisten a urgencia a un servicio de salud o tengan dificultad física para su desplazamiento. Sobre la obligación del proveedor de responder por los daños ocasionados, nuestros tribunales ya imponían este deber a las concesionarias, sin embargo, la ley introduce regulaciones que por un lado imponen responsabilidad, pero por otro evita los abusos de los consumidores.

No obstante, estos beneficios han quedado empañados por el alza de precio que han experimentado la mayoría de los estacionamientos. El sentir y entender ciudadano es que esta ley es un abuso y que favorece a las empresas proveedoras.

Lamentablemente nuestros legisladores no quisieron tener en cuenta  la advertencia de esta regulación y sus efectos en los precios para los consumidores. Era previsible que los precio subieran, no existía claridad de cuanto iban a subir, es cierto, pero si se imponen mayores exigencias o se cambia la estructura de cobro de precios, claramente para algunos el precio del estacionamiento será mas alto. Digo para algunos, ya que el precio no ha subido para todos, sino que para ciertos consumidores que ingresan por periodos de tiempo más prolongados, éstos terminan pagando más, ya que los consumidores que están por menos de media hora, pagan menos, puesto que ahora se les cobra por minutos y no se les redondea el precio hacia arriba. De esta forma, si estoy 10 minutos antes pagaba alrededor de 500 pesos, en cambio hoy en muchos estacionamientos el consumidor paga la mitad e incluso menos.

Estos últimos días se han presentado 5 iniciativas de ley que vuelven al ataque y pretenden restablecer lo que pretendía el proyecto original, es decir la gratuidad para la primera media hora y, en el caso de comprar, esta gratuidad se extendería hasta 2 horas.

Dr. Sebastián Bozzo H.Al parecer algunos de nuestros parlamentarios no entienden aún los efectos que puede tener la regulación en ciertas áreas, y en especial cuando se pretende cumplir con ciertos slogan políticos como la gratuidad. Como ya señalamos, al final siempre alguien debe pagar y, esta vez, como dice el dicho popular, quien pago fue “MOYA”, lo que pasa es que ahora “MOYA” en Chile tiene automóvil.

Dr. Sebastián Bozzo Hauri, Director del Centro de Regulación y Consumo, de la Universidad Autónoma de Chile.

Medidas de control

Seguramente, muchos nos sorprendimos del reciente robo de la pintura denominada “Trémula V”, de José Pedro Godoy desde el Museo Nacional de Bellas Artes.

Si bien la pintura no es de aquellas de más alto valor comercial, llama la atención la naturaleza de la situación, pues quien realizó la extracción fue un indigente.

Además, sorprende la facilidad con que se produce el hecho, ya que el cuadro fue descolgado de la pared donde se encontraba y nadie se percató de la situación, incluidos los encargados, así como tampoco las cámaras. El robo solo se detectaría hasta casi 24 horas después, algo ciertamente llamativo en un museo para muchos considerado como el más importante de nuestro país.

Al revisar noticias relacionadas, descubrimos que la situación no constituye en sí un hecho aislado, sino muy por el contrario, en el último tiempo el arte se ha constituido en un foco de atención de robos, con distintas orientaciones en su ejecución y donde la mayoría ocurre por encargo. Sin embargo, en el caso aludido la motivación fue muy distinta, ya que todo nació del impulso y necesidad de una persona en situación de calle.

Normalmente, se asume que las empresas, y en este caso los museos, dada su naturaleza y el valor de los objetos que allí se mantienen, poseen procedimientos de estricto control a fin de salvaguardarlos, lo cual debería implicar, entre otros, la verificación de su existencia, su comprobación cada cierto tiempo, junto con revisar el estado en que se encuentran; a lo que se sumaría, de existir mecanismos de alarma, evidenciar que funcionen.

Por lo anterior, es de interés, cualquiera sea la naturaleza de una organización, analizar las razones del por qué aquellas instancias de control que se asume existían fallaron, pues la situación se podría volver a repetir, dañando no sólo al propietario del objeto, sino también como en este caso, a la imagen de la entidad que la cobija, y que eventualmente se podría ver expuesta a posibles reparaciones monetarias, lo que desmejora aún más la percepción de la comunidad sobre su desempeño y gestión.

mauricio andrés burgos navarreteMauricio Andrés Burgos Navarrete. Doctorando y Master en Finanzas. Director de la carrera de Auditoría e Ingeniería en Control de Gestión. Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile.