Agonía del cheque

imagesCuando pensamos en los mecanismos de pago, no resulta ajeno incluir dentro de las posibilidades al cheque. Este instrumento que conforme a la Ley de Cuentas Corrientes Bancarias y Cheques se define en su artículo 10 como “una orden escrita y girada contra un Banco para que éste pague, a su presentación, el todo o parte de los fondos que el librador pueda disponer en cuenta corriente”, y cuya figura en nuestro país tiene una data de más de 100 años, conforme lo retrata Heráclito con sus célebres frases sobre el cambio, el cheque no ha quedado incólume al paso del tiempo, al avance tecnológico, y en especial a Internet. Por lo anterior, cuando se conoció la decisión del grupo WalMart  Chile de no recibirlos como medio de pago, para algunos seguramente no habrá sido una sorpresa, pues adicionalmente, las estadísticas de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras muestran que gradualmente su emisión ha mermado.

mauricio andrés burgos navarrete¿Por qué? Pues la existencia de productos y/o servicios tales como tarjetas de crédito, cuentas vista, cuentas RUT, transferencias electrónicas y apps wallet (“billetera”) para smartphone, han disminuido su uso, a lo que se suma entre otros, que estos implican un pago “efectivo”, quedando por tanto disponible los recursos casi de manera “inmediata”, lo que en el caso de los cheques se agrava no sólo por el costo de oportunidad que su operatoria implica, sino que también por la existencia de un riesgo de impago, aunque también debemos entender que este proceso de transición podrá variar en velocidad e intensidad, dependiendo del sector económico, así como del usuario involucrado: persona o empresa.

Lo que resulta casi inobjetable, es que el cheque como medio de pago, ha encontrado una serie de competidores, cada uno tratando de captar un espacio, y por tanto, igual a lo sucedido con otros productos o elementos de los que hemos visto su pasar, tiene o tendrá su fase de descuento, y eso tanto para uno, las empresas y/o la industria bancaria, deberemos aceptar esta realidad y ajustarnos.

Mauricio Andrés Burgos Navarrete. Doctorando y Master en Finanzas. Director de la carrera de Auditoría e Ingeniería en Control de Gestión. Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile.

 

Balance económico 2016 y proyecciones 2017

shutterstock_342806591Según los recientes datos de cuentas nacionales entregados por el Banco Central de Chile (BCCH), el crecimiento de la economía a nivel nacional de los primeros tres trimestres del año fueron de sólo 2,3%, 1,5% y 1,6%, respectivamente. Para el cuarto trimestre las estimaciones de crecimiento siguen siendo poco alentadoras, con una expansión que no superaría el 1%, con lo cual se puede estimar un crecimiento económico final para el 2016 de sólo un 1,6%.

La inevitable explicación que surge del débil crecimiento económico nacional, es la baja sostenida de la industria minera que tuvo una histórica caída en junio de un 9,4%, sólo comparable con la caída de agosto del 2011 que fue de un 10,9%.

Además, la caída del Índice Mensual de Actividad Económica (IMACEC) de octubre en 0,4% representó el peor comportamiento de la economía nacional durante el 2016, de hecho fue el único mes del año en que hubo un decrecimiento de nuestra economía, situación que no se observaba desde octubre del 2009, es decir, desde hace ya más de siete años.

Guillermo Riquelme2Es así como la caída de la inversión en Chile, medida a través de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), decrecería el 2016 un 2,4%, acumulando tres años consecutivos de contracción (-4,2 y -1,5 para los años 2014 y 2015, respectivamente), situación que no se apreciaba desde hace 40 años. Lamentablemente, dada la persistente caída de la inversión, la recuperación económica a nivel nacional se podría postergar, incluso, hasta recién el segundo semestre del año 2018. Pudiéndose esperar aumentos en la tasa de desempleo, no sólo por una pérdida de empleos debido al bajo crecimiento económico, sino también por las menores expectativas de los diversos agentes económicos sobre el devenir de nuestra economía. Las bajas expectativas están provocando reducciones graduales en las decisiones de inversión y consumo privado, que mantendrían a la economía nacional con bajos niveles de crecimiento.

En cuanto a las proyecciones económicas, en el Informe de Política Monetaria (IPOM) de diciembre de 2016, el BCCH estimó un potencial de crecimiento país para el 2017 de un 3%, no obstante, en términos efectivos, el crecimiento económico de Chile estará muy por debajo de esa cifra, en torno a un 2%.  Sin duda, el potencial de crecimiento de Chile se ha mermado fundamentalmente por la caída de la inversión de los últimos 3 años. Además, es sabido que la inversión requiere de un tiempo mayor, en espera de la reactivación del consumo, lamentablemente, el consumo muestra débiles señales de recuperación.

Las estimaciones de precios de algunos commodities siguen siendo bajas, especialmente del precio del cobre que, en promedio, el 2016 bordeó los US$ 2,2 la libra proyectándose para el 2017 una pequeña alza que no superaría los US$ 2,5 la libra, lo que seguirá afectando los ingresos de CODELCO y, por ende, seguiremos con déficit fiscal el 2017.

El empleo seguirá siendo precario este año, el mercado laboral compensará la pérdida del empleo asalariado (dependiente) con más empleo de cuenta propia (independiente), no obstante, la tasa de desempleo se mantendrá relativamente baja en un rango entre 6,2 y 6,8 por ciento.

Respecto de la inflación, las proyecciones son mucho más auspiciosas ya que el 3% del 2016 permite proyectar una inflación muy moderada el 2017, en un rango de entre 2,4 y 2,8 por ciento.

Dr. Guillermo Riquelme Silva. Investigador del Centro de Estudios y Gestión Social, Universidad Autónoma de Chile.

Elección de Intendentes

mapa_administrativo_de_chileLa aprobación en la Cámara de Diputados de la reforma constitucional que permite la elección directa de los gobernadores regionales, obliga a matizar la afirmación de varios parlamentarios mal aconsejados y otras asociaciones, por ejemplo, según la cual profundizará la democratización de las regiones.

En verdad no se trata de una profundización de la democracia regional, sino solo un cambio del modelo de elección del ejecutivo regional.

Efectivamente, el actual artículo 113 inciso 5 de la Constitución, establece un sistema parlamentario donde “el Consejo Regional, por mayoría absoluta de sus integrantes en ejercicio, elegirá un presidente de entre sus miembros”, lo que no necesita de reforma alguna para ser aplicado.

El cambio aprobado hace algunos días es solo una reproducción de la forma de gobierno del Estado a nivel regional. Sus defensores confunden regímenes políticos de gobierno (parlamentario, presidencial, semipresidencial) con democratización y autonomía. ¿Acaso las Comunidades Autónomas españolas o las regiones francesas son menos democráticas que las chilenas porque funcionan sobre el modelo parlamentario y no presidencial?

dr-benoit-delooz-bajaPor otro lado, afirmar que correspondía tramitar las reformas de elección y traspaso de competencia en forma separada es un craso error. Es evidente que “descentralizar autoridades” -¡que ya son descentralizadas!- sin competencias a ejercer, no tiene más sentido que descentralizar competencias sin órganos para ejercerlas.

Así se han perdido meses, puesto que, debido a una falla en la gestión del trabajo legislativo, la entrada en vigencia de la reforma depende ahora del trámite de ley que traspasa competencias a las regiones, misma que no necesitaba de reforma constitucional.

La única reforma indispensable no es constitucional: es la del trabajo legislativo, y quizás más aún, de las ideas.

Dr. Benoît Delooz, Instituto de Investigación en Derecho, Universidad Autónoma de Chile