La Navidad como un fenómeno de consumo masivo

compras-navidad-consumoNo es ningún misterio que apenas termina Halloween, las vitrinas de supermercados y casas comerciales se llenan de todo tipo de motivos, regalos, sorpresas anunciando la llegada de la última gran temporada de consumo masivo del año: la navidad.

Lo anterior nos hace reflexionar sobre el denominado “espíritu navideño”, si es que algo como eso realmente existe, entendiendo que lo verdaderamente importante para las familias en estas fechas debiera ser el sentido de unión en torno a… ¿un regalo?.

Está claro que la navidad, en cuanto festividad, es una tradición judeo-cristiana que celebra el nacimiento de Jesús –el mesías-, simbolizando de paso la austeridad, entendiendo que el simbolismo del “pesebre” denota precisamente la pobreza material en la que Jesús fue alumbrado. Toda esta imagen religiosa que está en el inconsciente cultural de las sociedades occidentales, incluyendo la nuestra, colisiona con la imagen del “viejo pascuero” que reparte regalos a los niños, que la sociedad del hiperconsumo se ha encargado de mercantilizar hasta el infinito.

Recordando al connotado pensador francés Gilles Lipovetsky, quien acuñó el concepto de la sociedad del “hiperconsumo”, nos advierte que uno de los efectos que tiene el sobreconsumo en la vida social es la pérdida de confianza social, el altruismo y la empatía, lo cual genera como consecuencia la pérdida de valores.

En efecto, los procesos de individualización, característicos de nuestra era, son exacerbados a través del enaltecimiento de la imagen de consumidor exitoso que se ha instalado en nuestra sociedad. El éxito se mide por la capacidad de consumo y este, a su vez, por nuestros ingresos o por la capacidad que tengamos de endeudarnos.

Foto Claudio Vásquez WiedemanLo importante es estar a la moda, satisfacer los deseos e impulsos que nos dominan y que el marketing se encarga de instalar en nuestras conciencias como un bien deseable, como una aproximación a la felicidad.

Claudio Vásquez Wiedeman
Sociólogo – Mg. en Cs. Sociales
Coordinador Estudios CEGES
U. Autónoma de Chile – Sede Talca

Este fin de año, gastemos de forma inteligente

compras-navidad-bajaLas fiestas de fin de año ya están a la vuelta de la esquina y nuestro bolsillo lo siente. Como es habitual los gastos se disparan y tendemos a perder el control de nuestro presupuesto familiar. La consecuencia de esto es que arrastraremos deudas en muchos casos innecesarias para el resto del año.

Si bien hay recetas teóricas para solucionar este problema, la realidad es más compleja, pues en una sociedad de consumo, tendemos a privilegiar la inmediatez y el futuro no nos preocupa, esto hace que busquemos el máximo bienestar hoy, sin importar el costo futuro de este comportamiento.

Este es un problema social mucho más complejo de abordar, considerando este escenario, lo que buscamos en esta oportunidad es compartir algunas ideas de fuerza que nos permitirán minimizar el excesivo gasto y endeudamiento estas semanas.

En consecuencia, la planificación es fundamental, conocer las actividades, viajes, regalos y comidas que haremos nos permitirá estimar cuánto dinero necesitamos para encarar estas autoimpuestas obligaciones evitando el gasto impulsivo.
Si al realizar este ejercicio nos damos cuenta que nuestro ingreso no es suficiente para solventar estos gastos adicionales, lo lógico es priorizar y recortar los gastos. Si el saldo aun es negativo, evaluamos la posibilidad de endeudarnos, esta decisión es clave dado que estamos comprometiendo ingresos líquidos futuros. Por cuanto, se sugiere evaluar y cotizar créditos, hoy existe diferencia de hasta tres veces en lo que podemos pagar por un crédito en el mercado, siempre comparar igual monto e igual cantidad de cuotas y elegir la mejor alternativa de acuerdo a nuestras posibilidades. Si el endeudamiento es vía tarjetas de crédito, tratemos de centralizar el gasto en una sola, así minimizamos costos asociados a mantención de estas.

humberto-salas-1Por último, no olvidar que estas cuotas asociadas a consumo no deben sobrepasar el 25% de nuestros ingresos considerando que debemos responder con otras obligaciones asociadas a gastos básicos, hipotecarios y gastos de funcionamiento mensual.

 

Magíster Humberto Salas Jara
Director Ingeniería Comercial – Temuco                                         Vicedecano Facultad de Administración y Negocios
Universidad Autónoma de Chile